Humedad

viernes, 22 de febrero de 2008

 





Tengo la humedad atrapada entre mis piernas. Es la que queda de anoche en que me inundé entre tus brazos.

El día ha sido complicado, como suelen ser los jueves: reuniones, llamadas, preguntas de los analistas. Cierro los ojos un instante, pienso en tus manos recorriendo mi cuerpo, deteniéndose en los lugares que conocen y desean. Pienso en tu lengua que toma la sal de mi piel y mi entrepierna y la saborea. No puedo borrar el recuerdo de anoche, vienen imágenes cargadas de presencia, quiero más de tus manos mas de tus labios. Quiero más de ti en mí.

Suena el teléfono y me trae al momento. Contesto con monosílabos, no quiero que nada se entrometa y me desvíe de mis recuerdos. Cuando cuelgo apareces de nuevo en mi cabeza, ahí estás del otro lado de mis deseos y yo siento tu aliento en mi oreja y oigo tus palabras meterse por mis poros.

Me reconforta la rápida promesa de repetir la humedad de anoche.

3 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

A menudo siento que hay
cosas que me distraen de mí. De pensar. y màs cuando se trata de recordar lo que es grato. Me gusta tu texto, el instante precioso que narràs.

Te dejo un beso.

TOROSALVAJE dijo...

Me alegro por tí, no dejes escapar ni uno de esos momentos.

Besos.

Anónimo dijo...

DOBLE ABISMO
Abismo de leche fresca,
blanca, pura y natural.
Profundidad insondable de ti,
oculta maravilla que nunca acaba.
Agujero níveo,
vía láctea,
nebulosa desconocida,
universo sin explorar
donde soy Livingstone, supongo,
humedad de la carne
y del sentido.
Así es.
Y yo salto a esa densidad abierta,
paracaidista sin tela,
para hundirme para siempre,
eternamente y continuamente,
en caída libre, muy libre,
en ese abismo infinito.
Hablo de tu pasión,
pero podría hablar de tu sexo.

RAFAEL REYES
23/04/06

Que no te distraigan, amiga.